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Maldito Machismo: por todos lados

  • Oct 20, 2017
  • 5 min read

Leo las noticias y me desespero. Todo el tiempo ese machismo maldito, presente en la mayoría de nuestras interacciones en sociedad. A muchos niveles: sutil o directo, menos o más violento, siempre asqueroso.

Por ejemplo, esto:

Hay precandidatas mujeres. Varias. Ni me desgasto haciendo una lista. ¿Es muy difícil entender que hacer un afiche para promocionar un debate de precandidatos y precandidatas presidenciales en donde sólo salgan figuras de hombres es machista? Es sutil, pero lo es, quizás menos dañino que otras expresiones de machismo, pero hace parte de lo mismo. Ante mi queja por twitter, la respuesta de su promotor es: “Y todas han sido invitadas.” Pues obvio, ni más faltaba. Machista.

Por ejemplo, esto otro:

Y así mil más.

¿Lo que les preocupa es el tono de voz de Claudia? ¿Alguien que ha demostrado una y otra vez, que no sólo es una congresista seria (de las pocas) sino que además le duele la corrupción? ¿Y trabaja para un país mejor? Una mujer que es fuerte y valiente, en medio de una manada de hombres cobardes, atemorizados por Vargas Lleras y amigos. Vargas Lleras, el mismo hombre a quien hemos visto abusar de su poder; cuando le pegó a uno de sus escoltas y cuando hizo campaña con nuestros recursos públicos en su rol de ministro y vicepresidente. Un hombre corrupto. Claro que Claudia está indignada, y con toda la razón. Admiro a Claudia. Como mi colega (del doctorado) y amiga, doy fe de su inmensa generosidad con nuestro país. De su preocupación genuina porque su trabajo sirva para que vivamos en una sociedad más justa. Como mi Representante en el Senado, la admiro y me llena de orgullo. Duele ver como su impresionante labor como congresista y ciudadana se ve opacada por permanentes ataques machistas. ¡No más! Qué desespero.

Por ejemplo, estos artículos que me he encontrado:

el 6 de Octubre en el Espectador:

En Latinoamérica, 12 mujeres mueren al día por violencia de género

O esto el 8 de Octubre, también en el Espectador:

Detienen en Colombia a estadounidense buscado por abuso sexual de menores

O esto que leí ayer:

Por abuso sexual, inhabilitan por 18 años a profesor de educación física en Bogotá

La violencia de género que revelan las estadísticas, escandalosas en Colombia, son un estimado de la violencia, pero es un estimado que está muy por debajo de la verdad. Muchos de los episodios de violencia de género no son reportados, puede ser por el miedo a las consecuencias, o porque es parte de lo normal y es un problema privado y no público, o porque muchas veces la justicia no responde, porque algunas mujeres dependen financieramente de sus parejas, en fin... Por el mismo machismo. La violencia de género es una expresión más del machismo: cuando ocurre y se reporta. Pero sobre todo cuando ocurre y hay silencio alrededor.

¿¿¿Y qué tal esto???

Este hombre cobarde, catalogado como uno de los más poderosos de Hollywood, un lugar lleno de poderosos, abusó de su poder. Intimidó, maltrató y acosó sistemáticamente a mujeres en su industria. Este escándalo parece sugerir que no es aislado y que lo verdaderamente escandaloso es lo común que es. Este patrón asqueroso, en el que hombres poderosos se esconden en el silencio de sus víctimas, es una expresión más del machismo. Que los más poderosos sean hombres, machismo. Que los hombres poderosos abusen de mujeres que quieren trabajar y ser exitosas, machismo. Harvey Weinstein es una expresión extremísima del machismo y espero que el escándalo a su alrededor sirva de algo.

Por ejemplo, que Bogotá sea la ciudad más peligrosa para las mujeres que usan transporte público. Machismo y más machismo. He sido usuaria del transporte público en Bogotá y no es una experiencia chévere para nadie. Pero menos aún para nosotras.

Lo anterior es solo un pequeño recuento de lo que he visto en las noticias últimamente. Siento frustración, impotencia y desespero. Me considero afortunada, la mayoría de las personas que mantengo cercanas a mí son “no machistas”. Lastimosamente mi vida no ha estado libre de situaciones en las que un hombre ha abusado del poder del que goza sobre mí (por ser hombre en una sociedad machista). Hace 7 años, cuando vivía en Santiago de Compostela - España, un hombre se me acercó. Yo estaba leyendo en un parque y no había nadie más alrededor. Tenía los audífonos puestos y no lo oí mientras se acercaba. Cuando lo vi, fue muy evidente que tenía la intención de abusar de mí. Fui muy de buenas porque justo en ese momento apareció una familia que entraba al parque. El hombre se asustó y dio un paso atrás. Yo corrí tan rápido como pude, por más de 15 minutos. Todavía recuerdo ese día como el día en el que más miedo he sentido. Si esa familia no hubiera aparecido, temo que mi vida no sería lo que es. Ese desconocido tuvo en sus manos el poder de marcarme para siempre, por ser yo mujer y por él ser hombre.

Cómo me encantaría decir que ha sido la única instancia en la que el machismo me ha vuelto una víctima. En buses y Transmilenios en Bogotá me he sentido manoseada y mortificada. Me han gritado cosas por la calle que no quería oír. No me siento segura caminando sola de noche en ninguna ciudad. Me han escuchado menos que a mis colegas hombres en muchos salones de clases. Dictando clases me enfrento a comentarios y a evaluaciones condescendientes. Como he sido alumna tantas veces (básicamente toda mi vida) me cuesta trabajo imaginarme los mismos comentarios dirigidos a un profesor. Me han juzgado por cómo me veo. Mucho más que a mis amigos, hermanos y primos. Me he preocupado por cómo me veo más de lo que me parece justo.

Quise canalizar mi frustración de algún modo y entonces escribí esto. Traté de hacer una recopilación de lo que he visto y mostrar cómo de alguna u otra manera el machismo nos victimiza en muchas instancias. Obvio que hay casos mucho más extremos que otros y mi intención no es meter a todos estos hombres en el mismo costal. Hay casos en donde el machismo tiene víctimas mortales y muchos otros en los que no. Pero mi punto es que todas esas son formas de violencia y ocurren porque vivimos en una sociedad en la que los hombres gozan de un poder especial, por ser hombres, por machistas.

Mientras tanto, seguiré luchando por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la manera como vivo cada día de mi vida. En mis interacciones con las demás. Espero algún día tener un rol mucho más activo en esta lucha, pero por ahora debo volver a mi tesis. Se me agota el tiempo.

 
 
 

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